Hay días en los que el clima parece querer detener los planes, pero hay propósitos que son más fuertes que cualquier tormenta. El pasado sábado 7 de marzo del 2026, la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Campo Rico fue testigo de cómo la unidad y la compasión pueden transformar una mañana gris en un rayo de esperanza para nuestra comunidad.

Una Alianza para el Servicio

Bajo la coordinación de Ministerios Personales y ADRA, nuestros líderes y hermanos unieron sus manos y recursos con un solo objetivo: llevar un plato de comida caliente a quienes más lo necesitan. Esta iniciativa no fue solo un acto de entrega de alimentos, sino un esfuerzo misionero para conectar con nuestro prójimo y mostrar el rostro de una iglesia activa y sensible.

"Porque tuve hambre, y me disteis de comer..." — Mateo 25:35

Bendecidos para Bendecir

A pesar de la lluvia persistente que nos acompañó durante la jornada, el ánimo del equipo no decayó. Al contrario, la lluvia nos recordó que las bendiciones de Dios caen sobre todos, y nosotros fuimos el instrumento para que esas bendiciones llegaran en forma de sustento y compañía.
Logramos completar nuestro objetivo con éxito, llevando no solo nutrición física, sino también una sonrisa y un mensaje de que no están solos.

Agradecimiento Especial:

Queremos expresar nuestra profunda gratitud a:
• Líderes de Ministerios Personales y ADRA: Por la organización y visión.
• Hermanos Voluntarios: Que donaron su tiempo, esfuerzo y sazón bajo la lluvia.
• Donantes: Cuyas aportaciones hicieron posible cada plato servido.

¿Cómo puedes ayudar en la próxima vuelta?
La misión en Campo Rico no se detiene. Si sientes el llamado de servir, te invitamos a unirte a nuestras próximas iniciativas. Ya sea cocinando, distribuyendo o apoyando con donativos, tu grano de arena hace la diferencia.

¡Sigamos siendo las manos y los pies de Jesús en nuestra comunidad!